lunes, 3 de agosto de 2020

Estudio Deut 6-7 01 Julio 2020


Respuesta:– Son necesarios los libros apócrifos?

Existe una literatura extra-bíblica perteneciente al tiempo entre Malaquias y el Pacto Renovado, que abarca unos 400 años. Estos escritos fueron originados en Babilonia, Egipto y Israel . Esto es a lo que llamamos literatura apócrifa, pseudoepígrafa o deuterocanónica.

En este período aparecieron una serie de libros que no fueron aceptados como inspirados ni por los judíos ni por la comunidad primitiva. Son los libros apócrifos (que en griego significa literalmente “oculto”, o “secreto”). Los judíos usaban este término para referirse a escritos dudosos, falsificados o bastardos.

Al final del primer siglo de la era común, los rabinos judíos aprobaron un canon del Tanak (A.T.) en la ciudad de Jamnia (Yavne), Israel . Cerraron el canon con los profetas Esdras, Nehemías y Malaquías. No reconocieron los apócrifos.

Entre los libros apócrifos encontramos: 1 y 2 Esdras, Tobías, Judit, el suplemento de Ester,Sabiduría, Eclesiástico, 1 y 2 Macabeos, Baruc, El cántico de los tres jóvenes, La historia de Susana, Bel y el dragón, y la oración de Manasés, y otros.

La iglesia católica en el concilio de Trento (1546) aceptó 11 de estos libros, y los llamó “deuterocanónicos” (o del segundo canon).

¿Por qué los libros apócrifos no fueron aceptados por los judíos?

  1. Sus escritores no eran reconocidos como profetas.

  2. Algunos autores de los apócrifos reconocen que escriben por su cuenta y no pretenden ser inspirados (2 Macabeos 15:38-39; Eclesiástico 33:16).

  3. Su contenido es dudoso y controversial: Enseñan entre otras cosas: La práctica de orar por las almas de los muertos (2 Macabeos 12:39-46), apoyando la idea del purgatorio. Que el perdón de los pecados se alcanza por la limosna (Tobías 12:9). El culto a los muertos (Tobías 4:17). Algunos resaltan prácticas inmorales como la mentira y la seducción.

  4. Ni el mesías ni los escritores del Pacto Renovado (N.T.) hicieron uso de ellos, como lo hicieron de los 39 libros del Tanak (A.T.) . Aunque mencionan a algunos, no con fines doctrinales, sino con fines ilustrativos.

  5. Existen errores en fechas, lugares y otros datos.

  6. En algunas de sus declaraciones, los apócrifos no concuerdan con el testimonio escritural.

  7. Su carácter en cuanto a estilo literario es de un plano inferior al de los libros de la Escritura .

CONCLUSIÓN:

Puede incluirse en estas clasificaciones otros libros, con esas mismas características, como el Libro de Enoc, supuestos “evangelios”, y otros. Estos han sido suficientemente investigados por los eruditos y por los estudiosos y sabios judíos, llegando a la conclusión de que no pasan de ser literatura como tal, y no escritos que deban tomarse como bases doctrinales. En algunos de ellos se encuentran datos históricos que pueden utilizarse para apoyar la veracidad de los datos de la Sagrada Escritura. Sin embargo su relevancia llega hasta ese punto.

Si se estudia la Sagrada Escritura bajo el contexto hebreo israelita y nazareno, se puede encontrar la respuesta a las preguntas que todo ser humano siempre se ha hecho. Del mismo modo, usando un termino jurídico se puede encontrar que estos textos presentan un manual de vida para cada ser humano, y las directivas para que una nación sea ordenada y justa. La Sagrada Escritura en ambos escenarios, el individual y el colectivo es “amplia y suficiente”.

Tras un largo tiempo de silencio, donde los judíos no tuvieron profeta esperaban que el Creador Todopoderoso les enviara un mensajero que les trajera buenas nuevas de libertad. El Creador Todopoderoso envío a su hijo y preparo el camino a través de Juan el Inmersor:

Isaías 40:3 Voz que clama en el desierto luego citado en

Mateo 3:2,3 : ”Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”, pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: ”Voz del que clama en el desierto: “¡Preparad el camino del Todopoderoso, enderezad sus sendas!

Los judíos esperaban un libertador político-religioso y no un libertador de las ataduras de pecado. El pueblo escogido estaba tan sumido en el ritualismo y en sus conocimientos filosóficos. Conocían la Ley y la manejaban a su conveniencia, así que acotaron su capacidad para asimilar los sucesos de los cuales eran testigos en aquellos días. Ellos se consideraban como la nación formada por el Creador Todopoderoso, encontrando-se en opresión social, política, religiosa y económica. De esa manera, desarrollaron y centraron la esperanza en un Mesías que los liberaría de todo esto. Sin embargo el plan del Todopoderoso era otro, el periodo de silencio había terminado y el rumbo de la historia y del mundo cambiaba con el nacimiento de Yahoshua el Mesías.Un nuevo periodo iniciaba pero los judíos no lo vieron así.

Juan 1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con el Creador Todopoderoso, y el Verbo era poderoso .

Juan 1:9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos del Todopoderoso .

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Jaime Lopez Quiroz - Jaim Ben Yisrael

D.R.A.- Colombia - 2020

Estudios de la Sagrada Escritura bajo el contexto Hebreo Israelita Nazareno

www.regresandoalasraices.org




Respuesta Yahoshúa y la Mujer Adúltera

Respuesta Yahoshúa y la Mujer Adúltera

27 noviembre 2011 por Ángel Candelaria

El relato de Yahoshúa y la mujer adúltera es uno de varios relatos frecuentemente mal interpretados y manipulados con el propósito de hacer ver que Yahoshúa abolió la Torah (comúnmente traducida como Ley). Sin embargo, el asumir que Yahoshúa abolió la Torah basándose en su deliberación respecto a la mujer adúltera es un grave error, y denota ignorancia de la Escritura en aquellos que así lo aceptan y enseñan. A través de este breve estudio veremos que, sin lugar a duda, más que abolir la Torah, Yahoshúa confirmó la correcta interpretación y aplicación de la misma.


“Pero Yahoshúa se fue al monte de los Olivos. Luego, al amanecer, se presentó otra vez en el Templo y todo el pueblo acudió a él; entonces se sentó y se puso a enseñarles.” Yojanán/Juan 8:1-2 (VIN1)



Para comenzar esta discusión, estimo necesario mencionar que, en relación con el capítulo anterior y el siguiente, el mismo rompe la secuencia o línea de pensamiento que llevaba la narración. En las secciones anteriores y siguientes a esta historia, la Escritura narra los eventos sucedidos durante la celebración de Sukkot de ese año. De hecho, éste relato no se encuentra en algunos de los manuscritos antiguos—como los textos de la Peshitta y otros Siríacos—y en otros manuscritos aparece ubicado en otro lugar en la narración de la historia de Yahoshúa; algunos lo ubican luego de Luqa/Lucas 21:38, otros luego de Yojanán/Juan 7:36, Yojanán/Juan 7:52, o incluso Yojanán/Juan 21:24. De acuerdo con Papías de Hierápolis, uno de los “Padres” de la iglesia, este relato también aparecía en el Evangelio Según los Hebreos. Ahora bien, asumiendo que la ubicación del relato sugerida por el libro de Yojanán/Juan es la correcta, tal parece que este evento sucede durante la celebración de Sukkot.


“En eso los escribas y los fariseos le trajeron una mujer que habían sorprendido en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: ‘Rabí, a esta mujer la han sorprendido en el mismo acto de adulterio. Ahora bien, en la Torah Mosheh nos mandó apedrear a las tales. Y tú, ¿qué dices?’” Yojanán/Juan 8:3-5 (VIN)


Es evidente que la Torah condena el adulterio, y ésto es fácilmente sustentable por la Escritura. Varias porciones de la Torah, como Devarim/Deuteronomio 22:13-30 y Bamidbar/Números 5:11-31, ofrecen instrucciones específicas sobre como tratar los casos de infidelidad. De acuerdo a los detalles ofrecidos en este relato, tal parece que éste era un caso en el cual la mujer estaba comprometida para casarse al momento de cometer la falta, lo cual la hacía merecedora de la pena capital por lapidación:


“En el caso de una virgen que esté comprometida con un hombre, –si un hombre la encuentra en el campo y se acuesta con ella, los sacarás a los dos a la puerta de ese poblado y los apedrearás hasta morir: a la muchacha porque no pidió ayuda en el poblado, y al hombre porque violó a la esposa de otro hombre. Así eliminarás el mal de tu medio.” Devarim/Deuteronomio 22:23-24 (VIN, énfasis añadido)


Sin embargo, la motivación principal de los escribas y fariseos que trajeron este caso ante Yahoshúa no era el buscar la justicia de Yahweh, sino fabricar un incidente en el cual pudieran acusarlo ante las autoridades para desacreditarlo:


“Esto lo decían para probarlo, para tener de qué acusarlo. Pero Yahoshúa se inclinó hacia el suelo y se puso a escribir en la tierra con el dedo.” Yojanán/Juan 8:6 (VIN)


Ésta situación era, principalmente, una prueba política. Para entender ésto, debemos tener en mente que, tras la invasión del imperio romano, los judíos perdieron el poder de aplicar la pena de muerte a las personas que así lo merecían, de acuerdo a la Torah. Tenemos dos evidencias de ésto. Una de ellas la encontramos en la Torah Oral, y la otra en la misma Escritura:


“Algo más de cuarenta años antes de la destrucción del Templo, el poder de aplicar la pena capital fue quitada de los judíos” (Tratado Sanhedrín, folio 24)


“Entonces Pilato les dijo: ‘Llévenselo ustedes y júzguenlo según su ley’. Los [dirigentes] yahuditas le dijeron: ‘A nosotros no se nos permite darle muerte a nadie‘” Juan 18:31 (VIN, énfasis añadido)


Teniendo este dato como base, es posible concluir que los fariseos y escribas buscaban motivo para acusar a Yahoshúa de violar la ley romana. Si Yahoshúa afirmaba que la mujer merecía la pena de muerte, entonces podía ser acusado ante las autoridades romanas de insubordinación, ya que los judíos habían perdido el derecho de aplicar la pena de muerte. Ése privilegio estaba reservado para las autoridades romanas; cualquier persona o grupo no romano que fuera sorprendido aplicando la pena de muerte se exponía a severas sanciones por violentar la leyes romanas.


¿Por qué Yahoshúa decide escribir en el suelo? La realidad es que el relato no ofrece una explicación clara sobre el asunto. Existen varias teorías en cuanto al asunto. Pudiera ser que el hecho de escribir en la tierra fuera una referencia indirecta a la maldición pronunciada por los sacerdotes cuando un hombre acusaba a una mujer de ser infiel (vea Bamidbar/Números 5:11-31). Como parte de este ritual, la mujer era obligada a beber una mezcla hecha de agua consagrada, tierra del Mishkán/Morada y las maldiciones escritas2. Si la mujer había cometido una transgresión, la maldición entraba en vigor; si era inocente, nada ocurría. Por otro lado, el escribir en tierra pudiera ser una referencia a lo dicho por el profeta Yirmeyahu/Jeremías, lo cual da a pensar que Yahoshúa estaba escribiendo sus nombres en tierra—símbolo de que sus nombres serían olvidados y borrados en el reino venidero:


“Esperanza de Yisra’el, O YAHWEH! Todos los que te han abandonado serán avergonzados, aquellos que te dejan serán inscritos en el polvo, porque han abandonado a YAHWEH, la fuente de agua viviente.” Yirmeyahu/Jeremías 17:13 (TKIM-DE3, énfasis añadido)


En cualquiera de los casos, la implicación parece ser la misma: Los escribas y fariseos eran como una esposa que fue infiel a Yahweh debido a sus transgresiones. En otras palabras, Yahoshúa les estaba acusando de lo mismo que ellos acusaban a la mujer adúltera.


“Como insistieron en preguntarle, se enderezó y les dijo: ‘El de ustedes que esté sin pecado sea el primero en arrojarle una piedra’. Y otra vez se inclinó hacia abajo y siguió escribiendo en la tierra. Pero cuando lo oyeron, fueron saliendo uno por uno, comenzando por los más viejos, hasta que quedó él solo, y la mujer que estaba en medio.” Yojanán/Juan 8:7-9 (VIN)


Ciertamente, los escribas y fariseos habían perdido su caso, y no porque Yahoshúa estuviera “aboliendo la Torah y obrando en la gracia”, como muchos maestros erróneamente enseñan. Para empezar, Devarim/Deuteronomio 22:24 dice que ambos—la mujer y el hombre que cometieron la falta—deben ser apedreados. Sin embargo, ¿dónde estaba el hombre con quien la mujer había cometido adulterio? En este sencillo detalle ya los escribas y fariseos pierden su caso.


Ahora bien, hay otro detalle técnico aun más importante, lo cual dictamina el desenlace de este caso. La Torah establece que, en un caso de acusación con dos o más testigos, los mismos testigos deben ser los primeros que arrojen la primera piedra en contra del acusado:


“A una persona se le dará muerte únicamente por el testimonio de dos o más testigos, no se le debe dar muerte por el testimonio de un sólo testigo–. Que las manos de los testigos sean las primeras contra él para darle muerte, y después las manos del resto del pueblo. Así eliminarás el mal de tu medio.” Devarim/Deuteronomio 17:6-7 (VIN, énfasis anadido)


Sin embargo, cuando Yahoshúa alude a sus consciencias, invitando a aquel “que esté sin pecado sea el primero en arrojarle una piedra” Yojanán/Juan 8:7 (VIN), nadie se atrevió a condenar a la mujer, pues ellos sabían que merecían igual o peor condenación que ella por sus transgresiones. Por otro lado, aunque sabemos que Yahoshúa rechazaba muchas de las tradiciones impuestas por el hombre, en ocasiones usó algunas de estas tradiciones en contra de ellos mismos. Según la Halakhah de Qumram encontrada en los Rollos del Mar Muerto, “nadie que a sabiendas haya violado una sola palabra de los mandamientos puede ser considerado un testigo confiable en contra de su prójimo hasta tanto sea considerado nuevamente apto para regresar a la comunión plena junto a los demás.” (Documento Damascus 4Q270, fragmento 9, columna 10, líneas 2-3). Los acusadores principales, siendo escribas y fariseos, estaban bien relacionados con este principio, por lo que en sus consciencias sabían que no eran aptos para servir como testigos confiables. Por lo tanto, si los acusadores principales no se atrevían a iniciar el acto de lapidación tirando la primera piedra, el castigo que establece la Torah no se podía llevar a cabo, lo cual deja a los escribas y fariseos sin caso alguno en contra de la mujer.


“Entonces Yahoshúa se enderezó y le preguntó: ‘Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?’ Y ella dijo: ‘Ninguno, Maestro’. Entonces Yahoshúa le dijo: ‘Yo tampoco te condeno. Vete y en adelante no peques más.‘” Yojanán/Juan 8:10-11 (VIN)


Ya que no había caso en contra de la mujer, Yahoshúa no la condena—de todos modos, aquellos que tenían el derecho legal de iniciar la condena se retractaron, por lo que Yahoshúa no encuentra causa para condenarla. Sin embargo, le dice algo muy importante: “Vete y en adelante no peques más”. La Escritura define el pecado como transgresión de la Torah (1 Yojanán/Juan 3:4). Por lo tanto, lejos de estar aboliendo la Torah, Yahoshúa le está ofreciendo a la mujer una nueva oportunidad de rectificar su vida y comenzar a vivir de acuerdo a la Torah.


En resumen, el relato de Yahoshúa y la mujer adúltera no está evidenciando un “nuevo régimen de gracia” que deja sin efecto la Torah con la venida del Mesías. La realidad es que, desde el Gan Éden/Jardín del Edén, la gracia siempre ha existido, y ha continuado presente a través de la historia de Israel hasta el día de hoy. Por el contrario, en vez de abolir la Torah, Yahoshúa aplica la misma en favor de la mujer que enfrentaba la pena de muerte. Pero luego exhorta a la mujer a no transgredir mas la Torah, confimando así la validez y relevancia de la misma. Ésto, más que una evidencia de un “régimen de gracia”, es una evidencia de la validez de la Torah, la cual sigue en efecto hasta nuestros días. Por tal razón, estemos firmes en nuestra fe en el Mesías y en la observancia de la Torah—no siguiendo tradiciones de hombres que contradicen la Torah, sino siguiendo el ejemplo de nuestro maestro Yahoshúa el Mesías.


“Entonces, ¿invalidamos la Torah por la fe? ¡De ninguna manera! Al contrario, confirmamos la Torah.”


Romiyim/Romanos 3:31 (VIN)


REFLEXIÓN


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domingo, 2 de agosto de 2020

RESPUESTA: El Shabbat de Abraham

En el tiempo de los Patriarcas después de Adam: Nóaj, Abraham, y otros, no se acostumbraba escribir libros. Aun cuando existiera la escritura mediante letras o símbolos, no se acostumbraba escribir las revelaciones; todo era oral o verbal. Por lo tanto no hay un mandamiento escrito en piel o en papiro o en tablillas de barro, pero sí hubo una revelación verbal de alguna parte de la Toráh. Porque fíjese lo que más tarde dijo Yahwéh sobre Abraham:
"Génesis 26:5 por cuanto Avraham me obedeció y cumplió mi orden: mis mandamientos, mis leyes, y mis enseñanzas”.
Esa es la Versión Israelita, pero en el hebreo la última palabra ahí es וְתוֹרֹתָֽי (we-toratáy), que significa literalmente, "mi-Toráh".
Así que, aunque fuera de manera limitada, Yahwéh le reveló a Avraham su Toráh, y por lo tanto es razonable deducir que el Shabbat estaba incluido ahí y que su descendencia lo observaba, aunque no se mencione esto expresamente. Por eso cuando se le reveló la Toráh escrita al pueblo israelita en el Sináy, se le dijo: "Acuerdate del Shabbat". Eso no era un mandamiento nuevo, sólo hacía falta recordarlo.
Y por eso se dice lo siguiente en Éxodo 5:5 Y el Paróh continuó: “El pueblo del país es ya tan numeroso, ¿y quieres que cesen de sus labores?” Note la palabra "cesen"; que es en hebreo: וְהִשְׁבַּתֶּ֥ם (wehishbatém), que significa "que ellos cesen". Y en ese verbo está la palabra shabat, que significa "cesar", descansar. Ahí se pudo haber usado la palabra menujáh, que significa descansar; pero se usó la palabra "shabat", que significa lo mismo. Esto implica que lo que Moshé reclamaba era que se le permitiera al pueblo hebreo "sabatizar", o sea, observar un shabbat semanal, un reposo semanal. Y todo esto fue mucho antes de que se escribiera el mandamiento sobre el Shabbat en el Sináy.
Estudiar la Escritura Sagrada implica más que leerla cada día o cada semana; implica investigarla minuciosamente para desenterrar sus tesoros escondidos. Moshé dijo en Génesis 2:3 "Entonces Elohim bendijo al séptimo día y lo declaró sagrado, porque en él cesó Elohim de toda obra de creación que había hecho.: " De modo que el Shabbat en el séptimo día de la semana original fue santificado, o declarado sagrado, para la humanidad; no para el pueblo israelita que aún no existía, sino para la humanidad. Pero con el tiempo, a causa del pecado, la humanidad en general se apartó del Camino de Elohím y siguió sus propios caminos.
--Yosef Alvares (P.R.)
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Publicado por:
Jaime Lopez Quiroz - Jaim Ben Yisrael
Colombia - 2020
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